Intentando llegar a El Alma del Juego por cuarta ocasión
- Quim Gómez

- 2 sept 2025
- 3 Min. de lectura
Este texto no tiene la intención de ser una gran pieza de baloncesto, ni una declaración de intenciones. Es, simplemente, una pequeña reflexión en voz alta y un agradecimiento. Porque esta semana arranca la cuarta temporada de El Alma del Juego y, si todo va bien, alcanzaremos un hito que me sigue pareciendo increíble: los 100 episodios.
Un número redondo. Bonito. De los que suelen marcarse con una efeméride o una celebración. Pero para mí, el valor real de ese número no está en la cifra, sino en todo lo que ha significado el camino hasta llegar aquí.

Por este podcast han pasado ídolos, referentes, amigos, desconocidos que hoy son colegas, e incluso rivales con los que en su día me crucé en la pista. Todos con algo en común: una pasión por compartir, por comunicar, por dejar un mensaje. A veces (más de las que os pensáis) incluso cuando los micros ya estaban apagados.Y esa generosidad me hace sentir, sin duda, un afortunado y me hacen también estar agradecido a todas las personas que han querido tomar parte de esta fiesta.
¿Te imaginas compartir más de 100 horas de conversación con personas que han vivido el baloncesto desde lugares completamente distintos al tuyo? Algunas charlas fueron accidentadas, otras fluyeron como la seda. Pero todas han sido aprendizaje: he mejorado mi forma de editar, de comunicarme, de vocalizar…Y lo más curioso: nada de esto nació como parte de un plan.
Recuerdo que la idea de hacer un podcast de basket me venía rondando desde hacía tiempo. Escuchaba programas como Basketball Insights con Jota Cuspinera, La Máquina de Café (hoy Tatxe Baloncesto), y otros más centrados en la actualidad de carácter puramente periodístico. Pero al entrar un perro en la familia tocó empezar a pasear más y en ese verano de 2022, en plena inmersión en podcasts de crecimiento personal y emprendimiento, fue cuando la idea se me metió del todo en la cabeza.
Como tantas veces, llamé a mi amigo Joan Rubio. Le conté la idea. Le pregunté: “¿Te gustaría ser el primer invitado?” Me respondió: “¡Claro! . Yo ya sabía que me iba a responder eso de manera que como es un tipo ocupado le pregunté: ¿Cuándo quieres grabar?” y ante mi sorpresa me dijo: "¿Por qué no ahora?”
Y así, tal cual, nació el primer episodio. Una conversación real, grabada con el móvil como si fuera una llamada. Sin estudio, sin apenas edición e ignorando todos los consejos que hoy sí escucharía de cualquier podcaster veterano.
Desde entonces ha habido avances técnicos, claro. Mejor grabación, mejor sonido, mejor edición, e incluso dos sintonías propias. Pero algo no ha cambiado nunca: El espíritu de ese primer episodio. Esa naturalidad, esa escucha activa, esas ideas que fluyen más allá de una escaleta rígida.
Y eso es lo que más valoro de El Alma del Juego. Que sigue siendo un espacio donde el baloncesto se piensa, se comparte y se siente desde la conversación.
Solo quería dejar estas líneas por aquí para decirte que El Alma del Juego 4 ya está aquí. Que vamos a por ese centenario.Y que gracias. Gracias por estar al otro lado, por escuchar, por compartir, por acompañarme en estas decenas de horas de basket y reflexión.
Nos vemos (o nos escuchamos) muy pronto.



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