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¿Mejor el basket americano o el europeo?

No hace demasiado hablaba con un entrenador estadounidense que dirige a un equipo de la NCAA femenina y me elogiaba el sistema de desarrollo de deportistas en Europa contrastándolo con el que impera en USA desde hace ya unos años.

De gira por España para detectar talento me hablaba de equipos con un juego táctico muy desarrollado, sistemas de competición muy exigentes y ambientes hostiles que favorecían que las jugadoras se acostumbraran a la presión atmosférica.

Al cabo de un par de días me tropecé accidentalmente con un tweet del entrenador Brian McCormick en el que destacaba que el sistema europeo de formación estaba alcanzando, sino superando, al americano tal y como indican algunos datos tan objetivos como la importancia de jugadores NBA europeos actuales como Jokic, Antetokoumpo o Doncic que han alcanzado cotas que hace años parecían inalcanzables para los europeos en la mejor liga del mundo.



Mientras escribo esto (marzo del 2023) la NBA ha tenido MVP's europeos desde 2018. Para poner en contexto este dato hay que matizar que desde que se empezó a otorgar este galardón (1956) solo el alemán Dirk Nowitzki (2007) lo había obtenido previamente.


Antetokoumpo y Doncic han ganado los 4 últimos MVP de la NBA


¿Cuál es vuestra opinión? ¿Cuál es la mía?


Para poder opinar sobre algo hay que tener un mínimo de información antes de caer en tópicos o en verdades absolutas que puedan ser contrastables o desmontables.

Aquí no nos vamos a conformar con un 'En la NBA no se defiende', 'El basket de Euroliga es superior al americano', o en 'Estados Unidos solo hay físico'. Si presumimos de amar este deporte no podemos quedarnos con estas simplezas.

Empecemos por definir como funciona el sistema deportivo-educativo americano:

  • El sistema educativo y el deportivo van de la mano: no existen clubs específicos de baloncesto y los chicos y chicas deben jugar -salvo algunas contadísimas excepciones que contaremos- en los primary, middle o high schools de su zona de residencia.

  • La temporada deportiva se subdivide en deportes de invierno y de verano. Normalmente las ligas de baloncesto duran desde octubre a marzo aproximadamente con lo que nos encontramos deportistas que solo compiten durante 6 meses y el resto del curso escolar practican otros deportes como atletismo, fútbol americano o béisbol.

  • En el 95% de casos, como hemos indicado, cada jugador compite en el colegio o instituto de allí donde vive con lo que la competición no es tan exigente como puedan ser los mejores niveles de los países europeos con clubes o academias que reclutan deportistas de mucho talento o proyección y de una alta diversidad de regiones e incluso nacionalidades. Eso explica por qué a veces hay deportistas que alcanzan cifras individuales increíbles como 120 puntos anotados en un partido. No existen fichajes de jugadores salvo en ese 5% restante que son entidades privadas o academias y que representan un porcentaje bajísimo de los practicantes. También cabe destacar que las instituciones privadas tienen sus propias ligas y las públicas las suyas.

  • El desnivel interno dentro de los propios equipos así como entre las competiciones llevan a que el juego esté mucho más enfocado hacia una expresión individual que hacia lo colectivo, al contrario que en Europa.

  • La especialización de los deportistas podríamos decir que no es tan temprana como en muchos países de Europa, por ejemplo España, donde tenemos a niños y niñas jugando en baby basket o premini con 6-7 años. En Estados Unidos, en cambio, debido en parte al sistema imperante, se desarrollan atletas muy polivalentes que practican diversos deportes con lo que eso afecta al desarrollo del deportista (coordinación, fuerza, agilidad, velocidad, resistencia...). Tenemos casos de jugadores NBA que han llegado al draft habiendo desarrollado impresionantes carreras en otros deportes que combinaban con el baloncesto hasta alcanzar el profesionalismo.

  • La especialización de los entrenadores es mucho menos exigente que en la mayor parte de países europeos. El hecho de que el deporte escolar vertebre el deporte americano hace que los profesores y maestros sean los entrenadores de dichos equipos pero que no tengan ninguna certificación específica. USA Basketball realiza cursos de entrenador de diversos niveles pero no son obligatorios en la mayor parte de los estados. En la mayoría de casos los profesores son entrenadores y, en muchísimas ocasiones, de diversos deportes que entran dentro de su jornada laboral.

  • Otro factor de suma importancia: cada Estado tiene sus propias reglas deportivas y por tanto no están unificadas. Hay estados en que no hay posesión y otros en que sí, por ejemplo. No existe una federación única en el país que homogenice las normas y los reglamentos de juego. Sí, por supuesto, USA Basketball existe pero no regula las competiciones escolares.

Esta dinámica del deporte escolar ha llevado a que desde ya hace bastantes años haya dado un paso adelante la AAU (Amateur Athletic Union), una confederación privada que vertebra competiciones fuera del calendario baloncestístico escolar (mayo a julio) y que organiza torneos a lo largo y ancho del país. En estos torneos no participan equipos de entidades escolares sino que entrenadores, a título individual, organizan sus conjuntos, seleccionan jugadores y en muchas ocasiones, reciben el apoyo de grandes marcas comerciales para fidelizar a potenciales futuras estrellas del baloncesto.

Esta competición que los americanos denominan ‘de club’ poco tiene que ver con el concepto de club que tenemos en Europa a nivel de estructura pues serían individuos que seleccionan a otros individuos buscando la mayor exposición posible para conseguir ganar partidos y por tanto más visibilidad, más reclutamiento de jugadores y más apoyo comercial de las marcas. ¿El objetivo? Conseguir una beca deportiva para la universidad, ser reclutado por una gran marca, ser introducido en uno de los programas de jóvenes talentos hasta los 19 años para dar el salto a la NBA…

Os recomiendo ver el documental de Netflix 'At all costs' ('Cueste lo que cueste') de 2016 que ilustra con realismo y crudeza el mundo que rodea al circuito de baloncesto AAU.

Lebron James, Leon Powe y Kendrick Perkins, estrellas de la NBA, compartieron equipo AAU en el año 2002

Ahora que conocemos como funciona el sistema americano podemos empezar a establecer diferencias sin entrar en tópicos ni en opiniones vacías:


A simple vista, y con este argumentario, podríamos deducir que el baloncesto europeo está mejor estructurado en líneas generales a excepción de los apartados asociados al desarrollo atlético en la franja de edad de los 8 a los 18 años.

Además, debemos añadir un factor diferencial que tampoco existe en USA y que ellos valoran mucho del sistema europeo: La estructura de clubes europea permite que jugadores menores de 18 años jueguen en categorías seniors y eso hace que jugadores talentosos de 16 años, por ejemplo, puedan entrenar y competir con veteranos (profesionales o no) con lo que su conocimiento del juego se acelera. Solo hay que recordar casos como los de Ricky Rubio (debut en ACB a los 14 y base titular de España en las Olimpiadas con 17) o Luka Doncic que a la edad en la que acaban este ciclo formativo los estadounidenses (18 años) ya había ganado un Eurobasket, dos ACB y dos Copas del Rey siendo un líder.

Los fichajes en categorías inferiores también provocan que haya un nivel de competición y entrenamiento mucho más alto. Para muestra, la imagen que sigue.

Navarro y Gasol, reclutados por el FC Barcelona, en su etapa junior jugando contra el BC Andorra en 1998

Parece claro que, viendo todos estos factores y la mejora de la preparación física en Europa experimentada en los últimos 15 años, que el basket europeo puede seguir alcanzando al norteamericano en cuanto al desarrollo de jugadores pero nos faltan dos piezas del puzzle para acabar de poder definir una opinión más completa.


Por un lado, y aunque parezca algo secundario, en Estados Unidos no hay los problemas de instalaciones e infraestructuras deportivas que hay en Europa. La proliferación de instalaciones cubiertas deportivas en USA ayuda a que el volumen de horas de práctica deportiva guiada (entrenamiento) o no (‘pachangas’) supere con creces a lo que tenemos a este lado del Atlántico excepto contadas excepciones. A eso sumémosle el hecho de que está muy interiorizado el trabajo individual fuera de entrenamiento ya sea en la cancha o en la sala de pesas, hecho que justo parece que empieza a extenderse en Europa aunque con las limitaciones de instalaciones ya comentada.


Una cancha universitaria 'pequeña' como la de la universidad de Fordham está al alcance muy pocos clubes europeos

Por otro lado, el hecho de que el deporte esté asociado al sistema escolar permite que no haya barreras en forma de cuotas económicas por hacer deporte y que, por tanto, el acceso al deporte esté mucho más democratizado que en una buena parte de Europa. Aquí muchas familias con problemas económicos no pueden permitirse actividades extraescolares deportivas pero en USA el deporte es parte de la educación y como tal no hay freno para su práctica. También es visto como una válvula de escape para salir de la pobreza o conseguir estudios universitarios que de manera privada no pueden ser costeados.


¿Y cuando se llega a los 18?


Ricky Rubio, Doncic, Jokic o Antetokoumpo son jugadores excepcionales que, posiblemente, hubieran brillado independientemente del sistema en el que se hubieran desarrollado pero, ¿Este sistema formativo que parece mejor en Europa (8-18) sigue siendo mejor al llegar a la mayoría de edad?


Aquí las lagunas en muchos países, como por ejemplo España, ya son más evidentes. Salvo aquellos que se desarrollan en la órbita de los clubes más potentes con filiales, el resto de jugadores vagan en ligas pobladas por veteranos o niveles más bajos en los que es muy difícil hacerse hueco para llegar al profesionalismo y más si se quiere combinar esto con estudios universitarios. Muchos jugadores de talento desisten en el camino o frenan su ambición para tener una mejor carrera académica y por tanto mayores perspectivas laborales. En cambio en los USA disponen de sus ligas universitarias con la NCAA a la cabeza que garantizan un excepcional nivel de exposición y de recursos mientras se compatibilizan los estudios.


La 'souldier' española Marina Asensio con el equipo NCAA de South Florida Bulls ante Morehead State en su año freshman

Como indicaba al inicio del artículo, el entrenador de División 1 de NCAA de una de las mejores conferencias de los USA me decía que las jugadoras americanas debían de ser introducidas en muchos conceptos tácticos considerados básicos por cualquier deportista europeo que llega a los 18 años (juego sin balón, ángulos de bloqueo, respeto de espacios, optimización de botes…) pero que en ese ciclo universitario de 4 años se acababan alcanzando en la mayor parte de casos. El ejemplo lo tenemos en que los equipos de Liga Femenina o ACB siguen fichando jugadoras y jugadores americanos para apuntalar sus plantillas por físico o talento. Por contra, las jugadoras europeas, donde encontraban mayor dificultad es en adaptarse a un sistema en el que el desarrollo atlético y muscular es salvaje en comparación a Europa, e incluso en adaptarse a un contexto táctico más simple que el que pueden tener jugadoras de equipos de Campeonato de España junior.


Creo que, después de este análisis, ya tienes argumentos para juzgar. ¿Tú qué opinas?


Para mí, son dos modelos, o mejor dicho, dos procesos de construcción de deportistas muy diferentes pero con un mismo objetivo: que a los 22-23 años, cuando los jugadores y jugadoras aúnan juventud y algo de experiencia, puedan tener las herramientas para alcanzar su techo de juego en los años posteriores de trayectoria deportiva. En este sentido, los americanos 'empujan' a sus deportistas, tras su periodo universitario, a jugar por ligas de todo el mundo al no disponer de ligas menores que tengan un mínimo de visibilidad y proyección, mientras que en Europa puedes seguir en el radar de los clubes más grandes jugando en competiciones menores profesionales o semiprofesionales.

No creo que el camino sea lo más importante a fin de cuentas. Para mí lo verdaderamente importante es ser consciente, siendo jugador, entrenador o familiar, que una vez echas al suelo un balón por primera vez con 7 años, por ejemplo, aún quedan 15 años de desarrollo para poder determinar cuán bueno o buena puedes llegar a ser y, a partir de ahí, trabajar para conseguirlo.


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